
Castiltierra
Benito Lertxundi: Oi lur / Oh tierra
El canal de las Bardenas,
ni lo han hecho, ni lo harán,
porque los ricos no quieren
que los pobres coman pan.
Así dice una copla popular, que hace referencia a uno de los territorios más sorprendentes de Navarra. A sólo 70 kilómetros de las cumbres y los bosques pirenaicos, encontramos en el sureste navarro un paisaje semidesértico donde el agua, la caliza y la arcilla han esculpido formas espectaculares que nos trasladan a un mundo de apariencia casi lunar poblado de barrancos, mesetas planas y cerros solitarios.
Reconocido como Parque natural, se distinguen tres zonas: el Plano, tierra de cultivo caracterizada por las elevaciones más suaves; la Bardena Blanca, la más fotografiada y definida por cabezos erosionados, barrancos secos y aspecto estepario - en su parte baja existe un molesto Polígono de Tiro que explica el vuelo de aviones militares - ; y la Bardena Negra, donde el terreno se oscurece dando paso a los únicos bosques de pino carrasco de la zona acompañados de matorral.
Este territorio esconde tres reservas naturales: el Vedado de Eguaras, un oasis al norte del territorio que conserva las ruinas del castillo de Peñaflor; el Rincón del Bu (Bardena Blanca), en cuyos cortados se cría el búho real; y la Reserva Natural de Caídas de la Negra (Bardena Negra) que tiene desniveles de 270 metros.
VEDADO DE EGUARAS



LA BLANCA: PISKERRA Y RALLÓN



LA NEGRA
